
Desde hace un tiempo comencé a cuestionarme si realmente estaba siendo tan creativo como debiera.
A pesar de una no menor lista de nuevos temas con mi grupo de amigos con los que nos juntamos a “tocar instrumentos” (dejemoslo ahí por mientras) y de las innumerables ideas que se me han ocurrido en el trabajo ultimamente y así como muchos de los aspectos de mi vida en los cuales intento manejarme en el mundo de la creatividad y del sello personal indistintamente comienzo a sentir la muy señorita frustración, frustración frustración, frustración... ¡ahí está!
Como esas mágicas artes del destino llego a mi un pequeño libro que hablaba del espíritu creativo y ZAS! lo comprendí...
Todo proceso creativo consta de varias etapas y una de las mas importantes es... “La frustración natural que toda pobre alma como yo siente mil y una veces.
Según estos supercapos de la escritura es parte natural del proceso y no solo existe como un estorbo indeseado para quienes deseamos constantemente crear algo... no señor es el preludio necesario para la luz creativa. La tan despreciada obscuridad antes del amanecer...
Al parecer la ansiedad será mi compañera por toda la eternidad, mejor nos hacemos amiguitos... ¿Que tal?
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